Así es de caprichosa la vida, se lleva a las personas a las que más vamos a echar de menos y a las que más queremos, con las que pasábamos más tiempo y cuidábamos como si nos fuera la vida en ello, mimábamos, y ellos nos contaban sus experiencias cuando eran jóvenes, aunque a veces nos gustaría haberlos tratado mejor, y decirle cosas que se nos olvidó decir cuando estaban, como un te quiero abuelo, o simplemente estar más tiempo con ellos.
Pero tenemos que superar esas cosas que nos quita la vida, o el destino, ser fuertes y lo más importante acordarnos cada día, todos los días de nuestra vida de ellos, porque seguirán existiendo mientras nosotros los sigamos recordando y los sigamos llevando en la memoria y en el corazón.
Mi consejo para quien los tenga es que no pierdan el tiempo y decirles todas las cosas que sintáis hacia ellos, por que un día ya no estarán para escucharos.

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