Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adios. Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase “comezar de nuevo” ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más bonito, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro. ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera. ¿Vale realmente la pena perder la memoria?
Cada noche, ella se preguntaba que hacía mal en cada segundo que a su lado pasaba, ella creía que todo era perfecto, y que cuando se separaban él la echaba de menos, también creía que cuando volvieran a verse él le diría esas palabras que ella tanto anhelaba escuchar, “te extrañé tanto”….
Hoy, con el dolor, llega el fantasma de tu voz, diciéndome, ya no llores amor. Soy, un eslabón, que se ha perdido entre tu y yo. Por favor, sólo llévate el silencio que quedó.Fui, fuego por ti, hoy sólo quedan las cenizas, los restos de mí. Fui, todo y sin ti, desaparezco poco a poco y me perdí, dentro de mí. Fue, frío el adiós, la despedida de los dos, por favor, sólo llévate el silencio que quedó.
En el corazón, guardamos la canción, y cuando rompe el melancólico silencio, los primeros acordes de la melodía, obligan a mis parpados a caer con exquisita sutileza, la armonía de sus pausas a mi pensamiento viajar a la cercanía de tu recuerdo, el suave compás a abrazar el sentimiento hermoso y cuestionado que compartimos en nuestros fugases encuentros, el melodioso, suave y sensible ritmo estremece mis sentidos produciendo emociones que desgastan las barreras del tiempo y la distancia permitiéndome sentirte cerca… tan cerca que casi percibo el olor de tu piel….. Cada palabra entretejida en las delicadas notas, sana las heridas producidas por la lejanía…