domingo, 13 de mayo de 2012
(*)
A menudo nos distrae de tal modo la guerra interna entre lo que deseamos hacer y lo que debemos hacer que pasamos por alto lo que necesitamos hacer. Necesitar no en sentido oblidatorio para con los demás, sino en el sentido de conservar uno la cordura. Llega un momento en el que lo que lo demás opinan que deberíamos hacer entra en conflicto con lo que nuestra cabeza y nuestro corazón nos pide hacer, y es entonces cuando tenemos que decidir si nuestra prioridad es complacer a lo demás o complacernos a nosotros mismos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario